Dejar mi palabra a un milímetro de tu boca.
Escuchar tus latidos en el silencio de la noche.
Acariciar tu cara con las yemas de mis dedos.
De todo eso peco.
De todo terco.
De todo muero.
De carecer tu boca, de tus silencios, de mis caricias, de tu pelo.
Y sin embargo sueño.