Cuando miro al suelo, te reclama mi mirada.
Cuando el cielo observo, es mi mirada la que te llama.
Si cierro los ojos, apareces.
Maldita mirada perdida.
No para de llamarte mi mirada con los gritos del silencio.
No para de contarme que cuando no te ve, te imagina.
Y ya no sé qué hacer, cuando te reclama mi mirada.
No sé consolarla.
Solo sé que te reclama.
Tengo una mirada enamorada.
Enamorada de tu cara, de tu pelo y de tu alma.
Y es mi mirada descarada, la que te reclama.



