viernes, 2 de mayo de 2014

Segundo Acto


Siempre fue un poco a poco, cuando necesitaba un todo. Siempre un intento cuando necesitaba un contrato. Y así buceaba en su vida intentando reflotar sus barcos. Boqueaba sus versos al sol sin casi aliento. Conminaba su desdicha como el que atosiga a su ira. Se ceñía al guion y no hacía buen papel. Mediocre media vida, insulso en su mentira. Recordó. Se jugó todo a una carta, se gustó al espejo, se rindió al respeto. Y cuando nadie le veía, sonreía. Descartó sus miedos, degustó sus momentos y salió volando por sus dedos. Se descaró. Dejo caer su careta. Remoloneó en sus sueños, sin pasar por taquilla. Y en el segundo acto dejó de oír alboroto en platea y se dedicó a recitar como él sentía...

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