Jamás tuve necesidad de respuestas.
Jamás entendí nada de la vida.
Sufro, sí, pero aprecio lo que antes no valoraba,
lo que siempre me pareció banal.
Y tu, mi maestra, mi sueño, mi sinceridad...
de lo único que eres culpable es de mi despertar.

Me encantaría entenderte.
ResponderEliminarEs tan bonito..Pero hay cosas que suenan mucho más bonitas de palabra que dichas al viento.
Cierto es, pero a veces solo el viento te abraza.... gracias por leerlo y escribir un comentario.
ResponderEliminarSaludos,