lunes, 2 de julio de 2012

Sin receta

No me quiero poner caústico, pero en este momento de euforia generalizada es triste comprobar como el estilo de vida nacional parece derrumbarse, decir a boca llena que el problema es de los gobernantes, es el deporte nacional. Cambiamos poco las costumbres laborales y muchas capas de la población siguen pensando que los empresarios son los enemigos y en ciertos ambientes empresariales todavía se trata a los empleados como a curritos de turno... pura filfa española, que ante los acontecimientos parece abocada al cambio. No sé si las nuevas generaciones tendrán capacidad de reacción, aunque creo que no les quedará más remedio que rendirse a la productividad, al trabajo en equipo desde abajo hasta arriba, a arrimar el hombro, a emprender dentro y fuera de las empresas, a acortar la hora de la comida y producir...
No hay recetas... solo compromiso de una sociedad que sabe lo que no hay que hacer.

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