martes, 10 de septiembre de 2013

Del mar y la luna...


Desde mi escarpado de rocas diviso ese mar de dudas, que como olas acarician las orillas.
En el horizonte se adivina una luna creciente, un mar demasiado en calma, una calma demasiado espesa, como el ambiente húmedo de su boca.
Boca de recuerdos, de besos intensos, de pasiones y despedidas. De esos días breves, de caricias y gestos, de gemidos intensos, de neblina.
De la última noche de vapores, de absurdos reproches.
De la mañana fatídica de jaqueca fingida.
De esa despedida.
De ese adiós suicida.

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