
De repente le presentí, allí estaba, a mi lado, en esa especie de cueva de paredes volubles, sumergidos en un líquido viscoso... allí estaba él, a mi lado, mirándome fijamente, aunque tenía la mirada vidriosa presentía que teníamos algo en común. Cuando desperté, no sabía donde estaba, realmente no tenía consciencia de como ni cuando había llegado allí.... me moví violentamente, no controlaba demasiado bien mis movimientos, con las piernas intenté pegar patadas en las paredes, una convulsión me inquietó e intenté tranquilizarme, estaba agotado, a mi lado el otro individuo me miraba fijamente, poco a poco cerró los ojos y entró en lo que parecía un sueño... de vez en cuando se movía involuntariamente... nos tranquilizaban con un sonido acompasado que nos relajaba, poco a poco me entró un sopor y no pude controlar mi sueño...
Cuando desperté intenté analizar la situación, ¿donde estaba?, por qué a la vez de inquieto me sentía tan cómodo? que tipo de prisión sería esta? nos alimentaban a través de un tubo que iba directamente a nuestro estómago, flotábamos... y estaba claro que a través de un mecanismo que no lograba entender nos dominaban la mente a través de los sentimientos, a veces estábamos nerviosos, otras nos daban ganas de reir o de llorar... sabíamos que poco a poco esto llegaría a su fin, sin embargo tenía una sensación de miedo.
No se el tiempo que pudo pasar, el espacio de la prisión se achicaba cada vez más, temí por un instante que ese era nuestro fin, en definitiva, no recordaba nada de lo anteriormente vivido, seguro que nos había capturado una raza superior y en este momento estábamos en sus mazmorras, y este era el final... intenté comunicarme con el otro ser, nos dimos la mano y nos miramos, realmente no podíamos comunicarnos, pero sabía que me entendía, dejé de desconfiar de él y me aferraba cada día a esa mirada, ese roce de su mano contra la mía... era lo único que teníamos.
Un día sin saber porqué, sentimos que la cueva, se convulsionaba, un sentimiento de desesperación nos invadió, el líquido empezó escaparse por un pequeño orificio y empezamos a movernos desesperadamente en dirección a lo que parecía una pequeña salida. Era imposible que pudiéramos escapar, intentamos con nuestros torpes movimientos avanzar... sin saber muy bien como, la cueva, nuestra prisión, se abrió y de pronto deslumbrados por una brillante luz, agotados por el esfuerzo, gritando desesperadamente por salvar la vida, aferrándonos a nuestros instintos y sin poder mover nuestros maltrechos músculos de una manera coordinada... una fuerza exterior nos sacó de allí, de repente me encontré mirando una cara maravillosa, me calmé, una lágrima caía por sus mejillas y me abrazo tiernamente.
Al poco tiempo vi a mi compañeró de celda, un ser enorme le daba una pequeños golpes en el trasero y empezó a llorar... yo me aferré a ese rostro maravilloso, me olvidé rapidamente de la prisión y creo que en ese momento empezó lo que llaman vida....
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